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Nunca negarse nada, siempre estar dispuesto y atreverse a más, tener constancia por lo que se quiere

No dejare de regalar mi sensibilidad a los demás  

“Me enamore inmediatamente de los medios de comunicación y lo que sentía cada vez que podía expresar mis conocimientos a otras personas”, Endrina YépezImagen

 

Sugeidy Parra.

Sensibilidad, es tan solo una palabra que logra comparase con lo sencilla, noble y tierna que llega a ser la periodista ancla de la emisión meridiana del Noticiero Venevisión, Endrina María Yépez Pacheco, nacida en Caracas el 21 de abril de 1979. Casada y madre de una pareja de niños, un varón de 7 años y la niña de 3 años.

Endrina Yépez, como es conocida en el medio, es licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), además, Magister en Comunicación Organizacional donde se destacó con la mención honorífica Cum laude, con titulo de la misma institución.

Con el mejor gesto que resulto ser la naturalidad de su sonrisa y la gran candidez de su personalidad, Endrina Yépez, comenta, como nació su pasión por ser profesional de la comunicación, aunque en principio quedo seleccionada para cursar las dos carreras que en esos momentos a los 17 años le apasionaban. Y partió a cursarlas en paralelo.  Psicología, en la Universidad Central de Venezuela (UCV), turno de la mañana, y Comunicación Social en la UCAB, turno de la tarde.

Tres semestres después y luego de escuchar realmente su corazón decide abandonar Psicología, y continuar en Comunicación Social. Su curiosidad y entusiasmo por aprender comenzó desde muy pequeña, cuenta que estudio en un colegio de monjas y en algún momento creyó tener vocación y convertirse en monja. Explica haber leído varios libros que centraron su atención en la literatura, y es que Endrina es sobrina del escritor Venezolano, Luis Rafael Yépez, y confiesa que él, la incentivaba a leer, desde entonces es amante de la lectura. 

Incluso en primaria dio sus primeros pasos,  tuvo la oportunidad de hacer radio, con Carlos Sánchez, en un programa infantil sobre educación y literatura donde se desenvolvía muy bien.  Esa corta experiencia capto su fascinación por la comunicación, con palabras que le iluminaron por completo el rostro y luego hicieron que le brillaran los ojos, por ir atrás en los recuerdos de su niñez,  manifiesta,  “me enamore inmediatamente de los medios de comunicación y lo que sentía cada vez que podía expresar mis conocimientos a otras personas”.

 Antes de llegar a Venevisión, su primera experiencia laboral la realizo en las empresas Polar en el área de comunicaciones corporativas, posteriormente estuvo 6 años en Radio Caracas Televisión (RCTV), haciendo unos micro llamados “Publitips”.

Tiene 4 años en el canal de la colina y revela estar muy agradecida por la oportunidad de alcanzar la meta planteada en su vida profesional, asimismo añade que se graduó junto con Eduardo Rodríguez, a pesar que él, por ser abogado ya se encontraba en los medios, tienen una relación de amistad por varios años. Hacer el Noticiero Venevisión para ella es un compromiso que cumple con responsabilidad y voluntad.

Escucharla hablar de sus anécdotas es de cierta manera un tranquilizante del tiempo en el espacio, y es que cuando Endrina no está narrando noticias se expresa con tanta fineza y afectividad que de inmediato uno empieza a sentirse más cercano a ella, de igual manera puedes conectarte con sus  sensaciones y miradas transparentes muy por encima de las palabras,  la abundancia de sus expresiones también se pueden palpar, y solo pudrían resumirse en espiritualidad.

Se autodenomina como una persona exageradamente optimista y confiada, aunque expone que   a pesar de estar en un ambiente muy cordial, el medio es muy difícil, sobre todo para los periodistas, porque se tiene que trabajar con los egos y el tema del protagonismo, no obstante reflexiona, “lo único que yo le pido a dios, es que nunca cambie mi corazón. Que nunca cambie mi corazón para yo pensar que la gente es mala,  que nunca cambie yo mi corazón para dejar de tener sensibilidad por los demás”, para Endrina su filosofía como profesional es la labor social y dice que el mejor aporte que puede hacer a la sociedad es nunca dejar de ofrecer su afectividad.

Auto definirse en 4 palabras es algo que nunca esperamos, pero mientras respira profundo y con plena serenidad, poniendo la mirada en el infinito de sus pensamientos, expresa, “equilibrada, perseverante, apasionada y sensible sin duda”, aunque se queda corta en describir sus cualidades son un gran punto de partida para la creadora del proyecto, “El Buen Venezolano”, campaña que más concretamente fue implementada por Martha Rodríguez Miranda, hace 20 años pero con el lema “El Buen Ciudadano”.

Su participación en “El Buen Venezolano”, le ha merecido la aceptación del país, y para ella el hecho de ser reconocida en la calle lleva un peso consigo, porque cada gesto, cada palabra es determinante, y se debe ser consecuente con las acciones, lo que se predica para poder ponerlo en práctica. Como uno de sus secretos está, que nunca se negó nada, siempre estuvo dispuesta atreverse, y mantuvo su constancia por lo que quería.

 Fueron estos principios los que la llevaron hoy día compartir las sillas con Ana Vacarela y Eduardo Rodríguez, agrega, que su posición de estar parada en el medio es la visión que tiene para poder ejercer con responsabilidad el periodismo,  y es una contrariedad porque le apasiona la política pero no expresa sus preferencias, sostiene, “tú haces tu trabajo con amor, con cariño, con respeto, con profesionalismo, con mística y punto, ya después la critica va llegar”,  ya sea por bien o mal.

A propósito de su perspectiva e idealismo indica ser muy luchadora y algo soñadora, con frecuencia  espera recibir más de las personas, mientras en el  asunto de hablar sobre ella misma esta periodista es de pocas palabras pero de sinceras y concretas especificaciones, su humildad se nota hasta en su forma de vestir, a pesar de llevar bléiser, debajo tiene una franelilla de tiras, una perla de unos 5cm adorna su cuello sin cadena alguna, tan solo un nailó es visible y la sostiene, pequeñas argollas y un par de anillos que le  hacen juego. Esta pronta a comenzar el noticiero y aun así no muestra afán alguno, permanece sonriendo y dispuesta a interrogantes.

Cuando le pregunte que la hacía feliz o la llenaba de paz sus ojos se expanden y su sonrisa se torna amplia para solo pronunciar dos palabras, ¡mis hijos!, “ellos son lo más hermoso y grande que tengo y cuando estoy con ellos solo soy madre y me desconecto para disfrutarlos”, paralelo a esto lo que más la aflige es relatar noticias o sucesos donde se vean involucrados niños, para ella una sensación de espanto la inunda, por más que busque no entiende como puede haber gente que quiera dañar a un niño o a otra persona.

Al mismo tiempo reseña lo mucho que ama esta tierra y lo dichosa que se siente de ser venezolana, pues Endrina ha viajado por varias naciones y conoce 16 países, y sin embargo el sentimiento arraigado de orgullo que siente cuando esta fuera de Venezuela la hace valorar aun más la calidad humana que tiene “El Buen venezolano”, y lo expresa con sonriente.  De hecho dentro de semanas  viajara a Francia y estar un mes de vacaciones, dice que le encanaría conocer Italia, el vaticano, como el siguiente destino.

Como buena criolla, cuando se habla de comida Endrina Yépez, es muy tradicional, le gusta el asado negro con arroz y pan, y es algo de que disfruta comer cada vez que puede y no espera navidad para hacerlo, admite ser muy dulcera, le deleitan las tortas, los quesillo y le complace prepararlos en casa.

Por otra parte para mantenerse en forma de 2 a 3 veces por semanas sube el Ávila ,en compañía de su amiga cercana Marisol Rodríguez, la ex “Ají Picante”, poniendo su mano en la frente y moviendo ligeramente la cabeza en sentido de negación, pero al final expresa, que para ella, Marisol es como su amiga “Paris Hilton”, o una “Kim Kardashian”, entre risas y con miradas de complicidad diciéndome, “!sabes!, ella siempre está pendiente de sus zapatos y de su cartera y si le combinan con la ropa, me hace reír demasiado y logra desconectarme de mi relación de responsabilidad con el canal”, y le encanta que sea así  de divertida.

En definitiva Endrina Yépez, es una periodista con personalidad afable, franca y natural, con emociones profundas y pasiones que motivan a intentar, a no decaer y confiar en que se puede alcanzar cualquier meta que visualicemos, a pesar de hoy día ser huérfana de padre y madre, se aventuro en entender su interior y aprendió a ser tolerante y respetar mucho la opinión de  las personas, y la da a conocer como la clave de su éxito profesional.